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CUENTAS MUNICIPALES, HACIA UN PRESUPUESTO PARTICIPATIVO
[07/11/2011]
El día 24 de octubre de 2011 mantuve una reunión con representantes de organizaciones ciudadanas para presentar, no los presupuestos de 2012, sino lo que sería la cuenta de gastos e ingresos previstos para el año próximo, basándonos en los parámetros de este año, que posiblemente empeoren para el que viene. El resultado de esa cuenta es un déficit de aproximadamente 2,8 millones de euros. Desde el año 2008, el déficit provocado por la falta de ingresos municipales ha ido decreciendo desde los 8,7 millones a los 5,2 que corresponden al año pasado. Ese déficit nos obliga a anular partidas de gastos previstos, pues la ley así lo exige a los Ayuntamientos, que además tienen muy restringida la posibilidad de pedir préstamos.
Con la previsión presentada a la ciudadanía, el año que viene tendríamos un déficit de esos 2,8 millones de euros y tendríamos que proceder de nuevo a no gastar de partidas presupuestadas. Bajar de 8,7 millones a 2,8 ha sido posible por el control y la supresión de gastos que no son imprescindibles en una época de crisis, pues los ingresos continúan bajando, como hemos explicado cada vez que presentamos los presupuestos. En este punto, y en aras de la transparencia municipal, lo que significa aprobar las cuentas sin déficit encubierto, tenemos la opción de suprimir gastos por 2,8 millones o subir ingresos por 2,8, o una postura intermedia, de modo que lo que se baje el gasto con lo que suban los ingresos, obtengamos el equilibrio. Ésa es la decisión que tendré que tomar y compartir con la ciudadanía cuando presentemos los presupuestos 2012.
El problema es que a la vista de que cada vez son menores las aportaciones del Estado y de la Comunidad Autónoma a los Ayuntamientos, y no se espera un aumento de ingresos provenientes de una mayor actividad económica (plusvalías, aperturas, licencias, etc.), sólo queda el remedio de acudir a los impuestos municipales (IBI, IAE y vehículos), así como a equilibrar las tasas que no cubren el coste de los servicios. Incluso a establecer tasas nuevas, como las bodas en el Ayuntamiento. Y es lógico que la responsabilidad de tomar esa decisión caiga sobre el gobierno municipal.
Queda en el aire una pregunta que no quiero dejar de responder y es el objeto de este artículo. ¿Por qué si hay recortes de todo tipo hay que subir los impuestos?. Fundamentalmente porque aún con los recortes efectuados no es suficiente y las políticas que impone Europa de disminuir el déficit público obligan también a los Ayuntamientos. Hay varias circunstancias que ayudan a dar respuesta a esa pregunta:
1º Hay servicios municipales que vienen financiados por otras Administraciones, que se han prestado por el Ayuntamiento y ahora nos encontramos con que no viene el dinero, a pesar de estar reconocido. El Ayuntamiento ha ido adelantando el dinero necesario, a costa de la tesorería propia y llega el momento en que eso no es posible.
2º Eso obliga a quitar otros gastos, normalmente de los capítulos de personal, general y subvenciones a asociaciones y a subir tasas y precios públicos que no cubren el coste del servicio. Es cierto que muchos servicios tienen bonificaciones, como los de familias numerosas, y otros son gratuitos para determinados colectivos. Eso es a costa de que entre todos paguemos lo que se decide que, con justicia, algunos no paguen. Por otro lado, las ayudas de urgente necesidad a personas que lo pasan realmente mal, ahora son mayores y eso sólo se puede pagar si hay ingresos que lo permitan
3º El control de deuda pública que nos imponen desde Europa impide que podamos acudir a los préstamos. En otras épocas, con préstamos hemos resuelto problemas de financiación aunque hayamos tenido que aumentar la carga financiera.
4º Muchas actividades que se hacen gracias al Ayuntamiento, exclusivamente con fondos propios, por ejemplo actividades extraescolares, corren el peligro de desaparecer si no aseguramos ingresos para su financiación.
Podría seguir con algunas más pero creo que lo importante ahora es decidir qué política seguimos. Sé de sobra que subir lo impuestos sin tino puede entorpecer el crecimiento económico y retrasar la salida de la crisis. Pero lo cierto es que de los impuestos que pagamos, una mínima parte van al ayuntamiento, administración a la que el ciudadano exige, por proximidad, la prestación de servicios aunque no sean competencia suya. Servicios que yo soy partidario de mantener aunque pase por la impopularidad de subir los impuestos. En épocas de crisis parece evidente que no se deben subir, sin embargo hay más crisis para personas que lo van perdiendo todo, hasta la posibilidad de quejarse.
No sería justo, y esto es un ejemplo como tantos otros que podría poner, que un alumno no pudiera tener educación pública por no poder comprar los libros y si las arcas públicas no son capaces de soportar la gratuidad de los libros, yo sería partidario de crear una partida municipal para los que no pudieran comprarlos. Aunque no sea ésa una competencia municipal y aunque para ello tuviera que subir los impuestos a los que sí pueden pagar. Sé que esto que acabo de decir va contra lo que se espera de un político en campaña electoral, pero creo firmemente en la necesidad de que la Administración Pública asegure los derechos de los que más impedimentos tienen. Y eso quiere decir que debe haber una fiscalidad progresiva que permita un mundo más solidario o, simplemente, más justo.
No voy a eludir la autocrítica porque seguro que también podríamos hacer las cosas mejor y estoy dispuesto a corregir aquéllo que, más allá de la lucha partidista, deba de ser mejorado. Por eso quiero que se abra, en Molina, paso a los presupuestos participativos, porque la decisión de hasta dónde subimos los impuestos o qué servicios dejamos de prestar no debe de depender de una mayoría política, ni siquiera de un consenso entre partidos. Es algo en lo que se tiene que comprometer la ciudadanía y para eso hay que facilitar su participación. Mientras no sea así, asumiremos los políticos las decisiones y nos someteremos a las urnas cada cuatro años, cosa que por cierto, es totalmente democrática, pero no colma las aspiraciones que cada día se abren paso con más fuerza. En la reunión a la que hacía mención al principio, una persona dijo en público que era partidario de subir los impuestos si con ello se aseguraban determinados servicios. Yo pienso igual.
Eduardo Contreras Linares
Alcalde de Molina de Segura
alcalde@molinadesegura.es
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